Dos de los gobernantes más poderosos se retaron, dos de los magos con el poder más destructivo se desafiaron…
Y
ése fue el principio del fin. Hubo redadas por todo el país en busca de los objetos mágicos y de aquellos magos, brujos, druidas capaces de aportar más poder, con o sin su consentimiento, bajo pena de muerte. Las gentes empezaron a tener miedo, los poblados más pacíficos, menos preparados para la lucha, emigraron a las espesuras de los bosques buscando la protección. Clanes de gente mágica se dispersaron intentando esconder sus poderes…Pero, aún así, el poder de los dos magos creció de forma descomunal, hasta la devastación.
Las guerras entre los pueblos aliados se sucedieron y algunos monarcas vieron en ello una oportunidad de hacerse con más territorio. La sangre regó el suelo en todas las regiones hasta que al fin los dos magos se encontraron cara a cara. Fue en la llanura de Kermak donde la magia mostró su cara mas destructiva y cruel. Ninguno estaba dispuesto a ceder y por fin fueron absorbidos por su propio poder llevándose consigo la mayor parte de la población y destruyendo la mayoría de las edificaciones que aún quedaban en pié…
Año 223 de la Nueva Era. Después del gran cataclismo, las tierras de Drakonia quedaron desoladas. Son muy pocos los que han sobrevivido, y menos aún los que se atreven a contar lo que sucedió. La rivalidad entre los dos magos llegó demasiado lejos, provocando un enfrentamiento descomunal que arrasó el mundo. La mayoría de la población murió y prácticamente todas las ciudades y pueblos quedaron arrasados. Cuentan las leyendas que los dos magos murieron en el duelo, la verdad es que nadie les ha vuelto a ver. Después de dos siglos, las tierras de Drakonia no tienen dueño y poco a poco los más poderosos empiezan a tomar posiciones para hacerse con su dominio.
Después del cataclismo el uso la magia fue prohibida y aquellos objetos que tenían propiedades mágicas destruidos. Pero la magia otorga demasiado poder como para ser despreciada, y cada vez son más los que vuelven a usarla… |